Carmona, una grata sorpresa en el camino

Iglesia de San Pedro, Carmona, Sevilla.

Qué ver en Carmona de visita turística

Carmona debe ser uno de esos sitios que hay que marcar en el mapa cuando se hace turismo por Andalucía Occidental. Estamos hablando de una de las ciudades más importantes y ricas en historia de la provincia de Sevilla. 

Su legado artístico y monumental suelen sorprender al visitante que se desplaza desde Sevilla o Córdoba. No en vano, hablamos de una población que está impregnada por su carácter de fortificación militar, lo que le hizo ser codiciada por todos los pueblos que invadieron y se asentaron en la Península Ibérica.

Así, Carmona tiene restos de tartessos, fenicios y cartagineses, aunque su auténtico esplendor surge con la Roma de Julio César, quien la dio la posibilidad de acuñar moneda y le concedió el título de municipio. Posteriormente llegaría la etapa en la que fue capital de un reino de taifas y la conquista de Fernando III El Santo.

Con esta carta de presentación podemos adivinar que estamos ante una ciudad que encierra tesoros espectaculares que también deben tener su espacio cuando se visita Andalucía.  

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¿Cómo llegar a Carmona?

Las comunicaciones son francamente buenas. Está situada entre Sevilla y Córdoba, aunque su posición es ideal para una escapada desde la capital hispalense, puesto que sólo la separan 22 kilómetros. Una distancia que la hace tremendamente accesible por cualquier medio de comunicación.

Tanto desde Sevilla como desde Córdoba podrá llegar en tren o por carretera sin mayores complicaciones.

Geográficamente, Carmona es una población con una altura máxima de 257 metros, cota máxima que marca la ubicación del Alcázar del Rey Don Pedro (una figura también conocida en el Real Alcázar de Sevilla), y tiene a unos 15 kilómetros el Guadalquivir. Además, tu término municipal engloba una magnífica vega, que está acotada por los cauces de los ríos Corbonés y Guadaíra.

Plaza del mercado de Abastos de Carmona, Sevilla

¿Dónde dormir en Carmona?

Los 22 kilómetros que la separan de Sevilla la convierten en una opción más que razonable para alojarse si se desea hacer un tour por Andalucía Occidental. Además, es más que probable que se consiga una rebaja sustancial en la factura con respecto a Sevilla o Córdoba, dos ciudades eminentemente turísticas.

En Carmona la oferta es diversa, puesto que encontraremos un Parador Nacional, con lo que ello conlleva, hasta alojamientos más asequibles, pero llenos del encanto de una ciudad que le sorprenderá por la carga histórica que desprenden cada uno de sus rincones.

¿Dónde comer en Carmona?

Hay un buen número de restaurantes en Carmona en los que podrás comer y disfrutar del placer gastronómico de la cocina andaluza. Sea cual sea tu elección, no dejes de probar las Alboronías, un plato de verduras salteadas (hay quien lo define como un pisto con calabaza) con raíces árabes. Pero hay más, puesto que también en la misma línea no puedes dejar escapar la oportunidad de saborear las espinacas con garbanzos. Después podrás completar tu menú con chacinas o carnes propias de la tierra, donde el apellido ibérico cobra protagonismo. Lo que no encontrarás en otros lugares será la torta inglesa, un bizcocho de sidra con una capa muy fina de hojaldre.

Qué monumentos hay que ver en Carmona

Ya tenemos claro que Carmona, Carmo en sus orígenes, es una ciudad que ha tenido un pasado histórico marcado por los Romanos, musulmanes y cristiandad, y que en mayor o menor medida quedan numerosos monumentos interesantes de cada una de esas épocas. Vamos a por los puntos de interés.

Alcázar de la Puerta de Sevilla

Impresionante zona monumental que recuerda el pasado como fortaleza de la ciudad. En la ubicación se pueden observar aún los vestigios del Patio de los Algibes, la Torre Homenaje y la Torre del Oro, magnífico mirador de la ciudad. En este conjunto se encuentra la Oficina de Turismo de Carmona, y también se puede visitar el Salón de los Presos Bajos y Altos.

Plaza de San Fernando

Salto en el tiempo para llegar a lo más selecto del siglo XVI, cuando las clases más pudientes de la zona edificaron casas palaciegas que han perdurado hasta nuestros días. Así, veremos la Antigua Audiencia, el Convento de Madre de Dios y alguna muestra de estilo mudéjar.

Plaza del Mercado de Abastos de Carmona

Esta parada es, seguramente, para realizarla cuando llega el momento de reponer fuerzas, puesto que nos encontraremos en una plaza rodeada de galerías porticadas, apróximadamente del XIX, y con un buen número de bares en los que se puede encontrar la esencia del tapeo andaluz.

Iglesia de Santiago

Situada en la plazuela de Santiago acoge en sus muros la Hermandad de la Columna. Allí podrás apreciar los enseres de la hermandad, con los que habitualmente procesiona en Semana Santa: respiradores, varales, falores, enseres de la Virgen de la Paciencia, o techos de palio.

Esta iglesia también esconde un tesoro en la cubierta, puesto que tiene acceso a la bóbeda, donde se pueden contemplar pinturas policromadas de la época. Esta visita es recomendable realizarla en grupos pequeños y pedirla en la Hermandad con antelación.

Convento de Santa Clara

Es una de las primera muestras de la arquitectura conventual de la ciudad. Su fundación religiosa data de 1460. Se pudo construir gracias a la bula concedida por el pontífice Pio II, al satisfacer la petición de Teresa y Beatriz de Salcedo, impulsoras del convento.

Su importancia arquitectónica se centra en el hecho de que tanto la iglesia como el claustro son ejemplos relevantes de la arquitectura mudéjar.

La última aportación arquitectónicas importantes corresponden al siglo XVIII, entre las que sobresalen la doble portada de ingreso al compás, la torre mirador y el campanario, que se encuentra a los pies de la iglesia.

Parador Nacional de Carmona, Alcázar del Rey Don Pedro.

Alcázar del Rey Don Pedro

Situado en lo más alto de la ciudad ofrece al visitante lo que fue la fortaleza principal de la ciudad. Sus orígenes se remontan al XII, cuando los musulmanes instauraron en Carmona una de las capitales de los reinos de Taifas. En la actualidad encierra el Parador Nacional de Carmona, por lo que la visita es obligada por doble motivo. Merece la pena disfrutar de una las vistas a cualquier hora del día.

Basilippo, una opción de oleoturimos

Si en otras localidades andaluzas, como en Cádiz o en Bollullos Par del Condado, en Huelva, hay centros o bodegas donde se puede practicar visitas turísticas con el vino como protagonista, en Carmona nos encontramos con Basilippo, el Centro Cultural del Olivo Juan Antonio Morillo Ruiz, una apuesta diferente que completa cualquier visita turística a Carmona.

En este centro podrá disfrutar de una cata del aceite (también se cata) y comprenderá muchos de los procesos que llevan el zumo de la oliva de buena calidad hasta nuestras mesas.

Recorrerá el pasado, presente y futuro de uno de los motores económicos de Andalucía y pondrá a prueba sus sentidos con esta novedosa oferta turística. No olvide solicitar su visita en Basilippo con antelación

Necrópolis romana

No es hasta el siglo XIX cuando tenemos conocimiento de la existencia de la necrópolis de Carmona. Quizás por ello es uno de los conjuntos funerarios mejor conservados de los que tenemos en España, y eso ya es mucho decir.

Su etapa abarca desde el I a. C hasta el II d. C. y tiene algunas joyas como la Tumba del Elefante, en la que se encontró una estatua de un paquidermo y que comprende varias secciones en edificación, puesto que la cámara funeraria se compone de cocina, almacén, comedor o triclínio y cámaras laterales. La novedad en esta construcción es que está excavada en la roca. Titánico.